Estrenada en 1991 hoy ya es una película de culto; El Silencio de los Inocentes (The Silence of the Lambs) fue todo un acontecimiento debido a su brutal trama, lo oscuro de su temática y por la participación de un genio-perturbado aficionado a la carne humana.

La película está basada en una serie de libros de Thomas Harris que no puedo calificar de otra forma más que de impactantes y muy duros.

Aunque ya se había hecho una versión del Dragón Rojo (Manhunter) en la que ya se había visto una primera versión de Hannibal Lecter, esta película es la que lanzó directamente al personaje (y a Anthony Hopkins) a la fama y a transformarse en una figura de Culto.

Por supuesto que Hopkins ya era famoso antes de la película (en Inglaterra es toda una institución) pero esta fue la que lo llevo al estrellato mundial.

La trama de la película es brutal, un asesino en serie es utilizado para “entender” y capturar a otro; en medio de la investigación vemos como Lecter comienza a “desarmar” la personalidad de Clarice Starling (Jodie Foster) y de como su mente, claramente superior a la de sus captores e interrogadores, es capaz de descifrar el misterio.

En lo personal la secuencia en la que Lecter se escapa de la cárcel temporal es de lo mejor de la película:

La cinta se llevó todo en la entrega de los Oscar de ese año: Mejor Película, Mejor director, Mejor Guión, Mejor Actor y Mejor actriz… nada más.

Los de Hollywood, nada ambiciosos, de inmediato se pusieron a trabajar en las secuelas, también basadas en libros de Harris.

Puedo decir que Hannibal, la siguiente, fue bastante mala (aunque el libro fue soberbio). Hubo un remake del Dragón Rojo, bastante decente sin embargo aquella película se basó en un libro que fue escrito antes de que el Canibal Lecter saltara a la fama por lo que su participación fue muy somera.