Hay eventos en la historia que son recordados por su importancia, por lo que generaron ya sea bueno o malo, sin embargo hay algunos que se recuerdan por lo vanal y hasta estúpido del caso; la persecución de O.J. Simpson por las autopistas de California en junio de 1994 es un claro ejemplo de esto último.

Cuando me enteré del asunto, yo trabajaba en esos entonces en un noticiero radiofónico, todas las cadenas de Estados Unidos estaban transmitiendo los hechos; creo que hasta las finales de la NBA que estaba jugándose en ese momento fueron olvidadas para sumarse al circo mediático en torno al jugador.

Ahí iba, una camioneta Ford Bronco blanca escoltada por muchas patrullas y varios helicópteros; en cada puente, en cada cruce se apelotonaba la gente, que en franca pachanga, salía a ver al ex-jugador acusado de haber matado a su esposa y al amante de ésta a cuchilladas.

Simpson llevaba una pistola apoyada en contra de la sien que amenazaba con usar.

Todo empezó cuando los abogados de O.J. Simpson anunciaron que el jugador se entregaría a las autoridades que lo habían acusado del asesinato. Cuando no apareció los representantes leyeron una carta en la que el ex-jugador decía que el no había tenido nada que ver con los asesinatos y que había tenido una gran vida; la conclusión en ese momento fue la de que se suicidaría.

La policía comenzó a ubicarlo a través de su celular y un patrulleró lo localizó abordo de la camioneta de su amigo Al Cowlings. Cuando éste se acerco para detenerlos Cowlings le gritó que Simpson tenía una pistola contra la cabeza y que estaba diciendo que se suicidaría.

El circo duró varias horas a lo largo de unos 80 kilómetros millas a menos de 60 por hora y terminó de manera anticlimática en la casa de Simpson donde la policía entró por él.

El consiguiente juicio también fue un circo que se transmitió por la tele y donde el abogado defensor pudo meter esa “duda razonable”, a pesar de las evidencias, a los jurados que al final exculparon a Simpson.

Este es el momento en que lo declaran “no culpable”.