1992: El año en que la leyenda murió

Cuando en 1992 la DC Comics lo anunció, parecía increíble. Los medios de comunicación entraron en un furor y los fanáticos comenzaron a especular. La nota alcanzó a las portadas de los diarios y a los noticieros de la noche: Superman había muerto.

Desde 1938, año en que apareció por primera vez el super hombre de Kriptón y a pesar de distintos altibajos, Superman ha sido considerado el máximo representante de los comics de Estados Unidos.

“Inventado” en una época en que la propia identidad de Estados Unidos se vio amenazada, el superhombre representó los valores de su país a lo largo de décadas; es por eso que el anuncio de su muerte cimbró a todos los amantes de lo que ahora se denomina, de manera eufemística, novela gráfica.

El asunto, obviamente, tenía una vena mercadológica muy grande ya que lo anunciaron mucho tiempo antes de la publicación del comic, así que cuando salió, se transformó en la locura.

No soy fanático del género y la verdad tampoco del universo de Superman (con decir que ni siquiera vi su última película) pero voy a tratar de explicar que fue lo que pasó:

Resulta que un buen día llegó un monstruo extraterrestre, al que llamaron Doomsday (algo así como “día del juicio”), para atacar Metropolis (¿alguna vez alguien ha pensado que Metrópolis es la ciudad con más mala suerte -después de Tokio- por todas las cosas que ocurren ahí?).

Superman entra al quite y se establece una lucha titánica en la que se ven involucrados otros super-herores así como super-enemigos. La pelea se desarrolla a costa de la destrucción de la ciudad y al final, en un último y despiadado choque, cada uno de los enemigos aniquila al otro. Superman muere de sus heridas en brazos de Louis Lane.

Por supuesto que todo mundo está muy triste, se organiza un mega funeral y se hace un monumento al más grande héroe de Metrópolis.

(Con Superman muerto creo que cualquier “metropolitano” con un poco de inteligencia hubiera abandonado la ciudad de inmediato para irse a vivir a un lugar más tranquilo como Saint Louis, Missuri, Washington D.C. o Ciudad Juarez, Chihuahua)

De manera repentina aparecen cuatro individuos con superpoderes y aspecto similar al del finado. Aunque ninguno de los cuatro desmiente ser el superhombre pronto nos damos cuenta que uno de ellos es malvado mientras que los demás mantienen el “espíritu” de Superman.

Cuando más bolas está hecha Louis Lane sobre cual es su “pioresnada” y más bronca hay en Metrópolis (¿ya ven? Les dije que abandonaran la ciudad) aparece el quinto (y verdadero) Superman con poderes disminuidos (es una larga historia que involucra a otro de los supermanes) y con un look de yuppie noventero que no puede con él.

La historia se desarrolló a lo largo de varias ediciones del cómic, por supuesto que todas fueron un super éxito de ventas que volvió a poner la atención de la gente en el heroe azul-rojo.

Lo más curioso de la historia de la muerte de Superman es que todo se generó debido a que alguien quiso decir algo gracioso en un momento crítico: resulta que la Warner Brothers había decidido echar a andar una serie de televisión llamada  Lois & Clark: The New Adventures of Superman (que corrió del 93 al 97) en la que se trataría la relación sentimental del triángulo amoroso Superman-Louis Lane-Clark Kent.

Los guionistas del cómic, que en ese entonces se encontraban trabajando en la misma temática se vieron obligados a cambiarla y cuando estaban atormentados pensando en como reescribir el guión de 12 ediciones alguien dijo de forma francamente desesperada: ¡Hay que matarlo!

La idea pegó y ese grupo se dio el lujo de matar y revivir a el más grande héroe de ficción de Estados Unidos.