Inició dentro del oscuro y vapuleado underground independiente y llegó a la fama, en los noventas, con películas que no solo eran apología de la violencia intrínseca de lo más bajo de la sociedad, si no también con una forma directa, cruda y sumamente brillante para contar historias. Esta es la obra de Quentin Tarantino en los noventas.

tarantino

Para mediados de los ochentas Quentin Tarantino se encontraba trabajando en un video club llamado Video Archives en Manhatan Beach (sudoeste de Los Ángeles) donde pasaba largas horas discutiendo sobre cinematografía con su amigo Roger Avary. Por alguna extraña razón en ese sitio iban a trabajar varios que más tarde triunfaron en Hollywood.

Tarantino había dejado la escuela desde los 15 años para inscribirse en una academia de actuación y en esos entonces no era más que un empleado dispuesto a dar consejos a los clientes sobre las películas. Fue en una fiesta que conoció a Lawrence Bender quien lo convenció de hacer un guión; al parecer recibió una especie de revelación, por que luego de tres semanas había escrito Reservoir Dogs.

La idea original era la de hacer un muy bajo presupuesto con la ayuda de sus amigos sin embargo el actor Harvey Keitel, a quien le propusieron que actuara en la cinta, le interesó el guión y ayudó a juntar dinero para su producción. Lo que había empezado como un proyecto de garage terminó en una producción con todas las de la ley con un presupuesto de millón y medio de dólares.

Es desde este film donde Tarantino deja en manifiesto su muy particular estilo: brincos temporales que a veces confunden al público, la utilización de la violencia, a niveles extremos que incluso “sacaron” a la gente de la salas, todo esto condimentado con múltiples referencias a la cultura popular así como un lenguaje tan profano como el de la calle. Otro de los elementos a resaltar es el hecho de que la película, aunque trata de un robo, nunca muestra su realización.

Reservoir Dogs pasó desapercibida en Estados Unidos pero logró cierto éxito en la Gran Bretaña; gracias a éste pudo ser incluida en el Festival Sundance donde la crítica especializada la conoció y cayó rendida ante la obra de Tarantino; una revista la nombró “La mejor película independiente jamás filmada” y hasta la fecha está considerada uno de los hitos del cine independiente.

Ironicamente la cinta solo llegó al “Mainstream” luego del éxito de la siguiente obra de Tarantino: Pulp Fiction.

Tiempos de violencia

Después de este primer casi-éxito, Tarantino comenzó a tener renombre; escribió dos guiones True romance y Natural born killers, esta última llevada a la pantalla de manera magistral por Oliver Stone.

Al director le fueron ofrecidas las direcciones de varias películas (entre ellas la infame Speed) sin embargo este prefirió retirarse a Amsterdam donde escribió, junto con Avery, su primer éxito a nivel comercial: Pulp Fiction.

Recuerdo muy bien cuando un amigo me dio su opinión sobre esa película (yo aún no la había visto).  Este cuate estaba en cierta manera turbado por la escena en que Travolta y Jackson matan a un individuo que primero les dispara y falla.  Este amigo, aunque no me lo dijo, estaba en medio de un conflicto moral por que la secuencia le había causado risa.

Creo que es una de las características de Pulp fiction, el retrato de la violencia como una simple broma; Tarantino la maneja como si de un elemento estético y maleable se tratara.  Los personajes no son “malos” hollywoodianos intrínsecos; no son fuerzas oscuras de novela sino simples individuos que las circunstancias los han llevado a utilizar la violencia para lograr sus metas, aunque a veces esta meta sea la simple necesidad de sobrevivir.


Algo que a mi me impacta es la forma en que el personaje de Jackson recita pasajes bíblicos cuando está a punto de matar.

Pulp fiction es literalmente una historia de la violencia por la violencia. Sus personajes parecen ser llevados de manera fatal por fuerzas que no pueden controlar: la esposa del jefe mafioso con sobredosis, la increible coincidencia de encontrarnos en plena calle con quien juró perseguirnos por todo el mundo para matarnos, de como este mal momento puede incluso empeorar gracias a pervertidos neofacistas; de como la violencia se transforma en una especie de cárcel y de como es imposible, a pesar de tomar la más firme resolución, abandonarla.

La escena final, en la que nuestros dos pistoleros se encuentran desayunando en un restaurante (con sus “chorsitos” y playeritas de turistas) ensimismados en una profunda charla filosófica sobre la violencia, solo para ser asaltados, es de una ironía que bien valdría un estudio de doctorado.

La película de Tarantino esta vez pudo lograr un reparto de primerísima línea (John Travolta, Samuel L. Jackson, Uma Thurman y Bruce Willis entre otros) y destacar de manera absoluta.

En mayo del 94 fue presentada en Cannes donde fue todo un éxito, de ahí realizó un recorrido por los principales festivales de cine del mundo, donde siguió recibiendo críticas muy positivas y fue hasta octubre de ese año que salió en cines en Estados Unidos.  Aunque en un principio no fue proyectada de manera masiva, muy pronto comenzó a imponerse en todo el país; se trasformó en la primera película independiente en superar la barrera de los 100 millones de dólares.

Aunque Pulp fiction fue alabada por la mayoría de los críticos hubo quien acusó a Tarantino de hacer apología de la violencia y de regodearse en ésta; gracias a cineastas como él ,Hollywood se encontraba en bancarrota moral (¿¿se encontraba??).  No hay que olvidar que en esa época también vimos Natural born killers entre otras cintas que “lucraron” con la violencia.  Sin embargo fue nominada a 7 Oscares aunque solo logró el de mejor guión original, obra de Tarantino junto con Roger Avary.

Luego de Pulp Fiction, en 1995 fue invitado a participar en Four rooms, un proyecto que pasó sin pena ni gloria que involucraba cuatro historias (relacionadas) cada una de ellas dirigida por distintos directores entre los que se encontraba Robert Rodriguez quien dirigió más tarde From dusk till dawn con guión y aparición de Tarantino. Por cierto, esta cinta es uno de los pininos de Salma Hayek en Hollywood (como olvidar esa serpiente).

La última película noventera de Tarentino fue Jackie Brown; también una apología al crimen y la violencia, esta cinta tiene la característica de que la mayoría de las escenas “fuertes” ocurren fuera de cuadro (siempre he pensado que un buen director también tiene que tener la capacidad de hacernos imaginar -y temer- cosas que no vemos).  La película es una versión libre de la novela Rum Punch de Elmore Leonards y mientra usa en sus sitios estelares a dos actores que normalmente hacían papeles de reparto, Pam Grier y Robert Forster, deja en segundo plano a Robert De Niro y Michael Keaton.

Aunque esta película parece ser la “hermana menor” de las dos anteriores, es por si misma una gran cinta que no deja mal parado a Tarantino.

Aunque fiel a su espíritu independiente, la obra de Tarantino ha pasado, necesariamente, a transformarse en corriente principal.  Son muchos los que han tratado de seguir sus pasos y en la actualidad sigue en muy fervorosa actividad; al parecer está por estrenar una película de guerra (no quiero imaginar lo que vamos a ver) por lo que todavía tenemos Tarantino para rato, sin embargo nunca, en lo personal, voy a dejar de considerar Pulp Fiction como uno de los eventos cinematográficos más importantes de la década de los noventas.