Fue una serie pensada en el público estadounidense, como todas las de su género, sin embargo en México tuvo un gran éxito. La niñera, personaje de Fran Drescher se transformó en una referencia obligada en la televisión de los años noventas.

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El “Sitcom” es un género muy particular en la televisión de Estados Unidos. Aunque en México se ha intentado traducir este tipo de programas, el salto al español siempre ha generado resultados mediocres y que difícilmente logran pasar de algunas temporadas.

Creo que el tipo de programa está demasiado “hecho” a la filosofía y la idiosincrasia del gringo clasemediero y, al igual que muchos elementos culturales que nosotros consideramos muy propios, ellos también manejan varias cosas que son prácticamente imposible adaptar a nuestra cultura.

Es por eso que el caso de The nanny o La niñera, llama la atención ya que superó esa barrera de “iniciados” en los sitcoms para transformarse en un programa (tal vez el primero en su estilo) en ganar una popularidad generalizada.

La historia se les ocurrió a Fran Drescher y su entonces esposo Peter Marc Jacobson pensando en una especie de actualización cómica de La novicia rebelde. La idea, tal como lo dicen los rumores, se la pudo vender Drescher a Jeff Sagansky, presidente de la CBS, durante un vuelo trasatlántico; ambos se habían conocido durante la producción de Princesses, un fallido programa de la cadena que solo pudo emitir cuatro capítulos.

La idea le gustó por que pronto se vio trabajando con los productores Robert Sternin y Prudence Fraser. El equipo llegó a la conclusión que el personaje debía de ser “armado” en torno al trasfondo de Drescher, por lo que los lo personajes de su familia y amigos fueron prácticamente copiados de la vida real así como algunas de las anécdotas. Drescher participó activamente en los guiones y para noviembre de 1993 fue transmitido el primer piloto.

La primera temporada fue un fracaso y a punto estuvo de salir del aire, solo gracias a la perseverancia de la producción, que según sus palabras se “pegaron” al proyecto, que éste siguió adelante.

La apuesta fue un éxito por que gracias a ese empeño la serie llegó a 143 capítulos a lo largo de seis temporadas cuyo último capítulo se transmitió en mayo de 1999. Una forma de medir el éxito de un programa de este tipo es por sus invitados especiales. He aquí una lista de algunos de los que fueron a The Nanny: Ray Charles , Chevy Chase, Erik Estrada, Dan Aykroyd, Bette Midler, Elizabeth Taylor, Jason Alexander (George de Seinfeld), Roger Clinton Jr. (hermano del president Bill Clinton), Jay Leno, David Letterman, Donald Trump, Celine Dion, Cher, Elton John y Whoopi Goldberg.

La serie, transmitida por TV Azteca, fue un éxito en México y pudimos ver prácticamente las seis temporadas completas. Hay que decir que con el doblaje perdía dos características muy especiales del programa: por una parte la voz nasal de la Drescher; a pesar de los esfuerzos de la actriz de doblaje era imposible imitar su risa y sus “ruiditos” y por la otra el acento británico del señor Sheffield y del mayordomo Niles.


La original en inglés

A pesar de estas carencias la serie fue un éxito en el mundo y en nuestro país. Por momentos parecía que todo mundo la veía y hasta en las reuniones de trabajo se hablaba de la niñera aunque solo fuese para referirse al escultural cuerpo de la Drescher.

Creo que muy buena parte del éxito de la serie se debió a dos factores: primero que nada el factor “Cenicienta”: la chica normal que luego de una injusticia (la “tronada” con su novio) se encuentra en un nuevo y lujoso entorno de la cual es prácticamente la reina.

El segundo es el factor romance: a lo largo de la serie, y creo que ésta comenzó a declinar cuando se solucionó, existe una continua tensión sexual entre la niñera y su empleador; prácticamente en cada capítulo se quedaban al “ya merito” de confesar sus sentimientos. Eso, señores, es una de las mejores recetas para el éxito.

Otra de las cosas en las que la serie basó mucho de su éxito fue en la interacción de los personajes; cada capítulo estaba construido en torno a las relaciones de estos: las interminables anécdotas de la familia judía de Fran, su eterna búsqueda de marido, el eterno pleito de Niles con C.C. entre otros muchos.

Cuando decidí escribir sobre La Niñera una de las cosas que me convenció fue que, cuando estaba al aire y de moda, era un programa que todo mundo veía y aunque era tan vacío como todos los de su género, hay que decir que tenía bastante originalidad y sobre todo, estaba bien escrito y realizado. Creo que de todos los sitcoms que han tratado de “tropicalizar” éste ha sido el que mayor éxito ha obtenido en nuestro país, por lo menos en la década de los noventas.

A manera de amarga crítica

No podía dejar de sacar esto. Hace apenas dos años a algún genio de TV Azteca se le ocurrió sacar la versión mexicana de La niñera.

No estoy en contra de explorar este tipo de propuestas ya ensayadas en otros lugares, lo que si se me hace un franco alarde de poca creatividad y de enanismo mental es no solo fusilar la idea, si no fusilar personajes, la situación y ¡hasta los guiones de los capítulos!

La idea de estos genios fue la de hacer un remake absoluto; una vil copia casi palabra por palabra, la única creatividad que aplicaron, los nombres de los personajes, es terriblemente patética: la niñera se llamó ¡Francisca!

Afortunadamente a este esperpento lo cancelaron sin finalizar siquiera la temporada. De tan mala no les dio tiempo ni para despedirse.

Cara…mbas… Luego por que uno no ve tele nacional.