Si los noventas nos trajeron algunos de los más grandes momentos musicales, creo que también nos dejaron uno de los más nefastos, oscuros y extraños cuando una canción creada por un desconocido dueto sevillano llegó a ser una de las piezas más escuchadas alrededor del mundo dondequiera que existiera una pista de baile: la Macarena se transformó en lenguaje universal.

macarena

Al parecer a Antonio Romero Monge y a Rafael Ruíz (Los del Río) la inspiración les llegó durante una visita a Venezuela en 1992. Se encontraban en una fiesta privada donde estaban dando un espectáculo de flamenco; la mujer que lo realizaba tenía una gracia especial por que Romero recitó, durante el acto y de manera espontánea las coplas “Dale a tu cuerpo alegría, Magdalena, que tu cuerpo es pa’darle alegría y cosa buena”.

De regreso al hotel ambos vieron el potencial de la rima y elaboraron la parte medular de la canción. Como la parte de “Magdalena” ya estaba “usada” (una canción de Emmanuel) y como buenos Sevillanos que eran, optaron por el nombre de Macarena. En Sevilla existe un barrio llamado “de la Macarena”. Dice la historia que también fue por que una de las hijas de Romero se llama así; la verdad es que dudo mucho que lo haya hecho en ese sentido dadas las connotaciones de la Macarena de la canción.

Creo que el fenómeno de la Macarena merece todo un estudio sociológico; por lo menos para mi, no me queda nada claro como una canción de un oscuro dueto de rumba se transformó en el “one hit wonder” más importante de la historia de la música contemporánea. (Esto lo dice VH1)

La grabación de Los del Río data de 1993, fecha que salió en España. Su popularidad en el mercado hispano creció rápidamente al grado que comenzaron a darse varios covers. Dicen los expertos que el brinco cultural (el paso al mercado gringo) se dio debido a que la canción la empezó a utilizar el que en ese entonces era gobernador de Puerto Rico en su campaña de reelección por lo que la pieza comenzó a escucharse en toda la isla.

Puerto Rico es uno de los puntos de salida de cruceros más importantes del Caribe, es ahí donde los gringos que se embarcaban conocieron y comenzaron a pedirla a la hora del reventón.

Para 1996 ya se habían hecho covers en inglés y una versión mezclada de Los del Río llegó al primer lugar de las listas de Estados Unidos donde permaneció ¡14 semanas! La segunda canción con más tiempo en el sitio (la primera, que ostenta el récord de 16 semanas, One sweet day cantada por Mariah Carey y los Boyz 2 Men, demuestra que los éxitos del Billboard no son garantía de calidad).

Si la canción de la Macarena con la repetición llegó a ser en una verdadera tortura auditiva, el baile “oficial” de la canción se transformó en una auténtica antología del mal gusto y un claro ejemplo de borreguismo.

Para los que hayan tenido la suerte de no haberlo vivido en carne propia voy a intentar explicarlo: a la hora de la Macarena todos los que se encontraban en la pista de baile dejaban de hacer lo que estuvieran haciendo para realizar una serie de pasos más bien faltos de gracia que se iban realizando de manera mecánica según las estrofas de la canción. Al terminar se daba un salto de un cuarto de vuelta para repetir los pasos y caer en un loop diabólico que parecía no finalizar nunca.

Ahora que lo veo en retrospectiva siento que el tiempo que la dichosa Macarena estuvo de moda fue eterno. En esos entonces tuve la oportunidad de vivir algunos meses en San José del Cabo en pleno furor macarenezco y recuerdo que los gringos que estaban en la playa o la alberca de los hoteles ¡practicaban los pasos de la Macarena!

Hasta la fecha (y a la hora de buscar material para esta entrada) escucho los acordes de inicio y me pongo de malas.

No tengo que decir que Los del Río se hicieron una celebridad, siguieron cantando en su curioso estilo y ¡hasta hicieron la versión navideña de la Macarena!

De la misma forma sacaron varios discos que nunca llegaron a la cúspide de la Macarena; Los del Río, aunque sin su fama mundial, sigue siendo un dueto conocido en España que eventualmente produce nuevo material (que incluye la Macarena, por supuesto).

Hay que decir, y en lenguaje andaluz, que la Macarena los dejó forra’os.